Sobre el cine de Leonardo Favio
Para salir de la dicotomía entre la realidad y la fantasía sumergible, en donde la incertidumbre llena los espacios vacíos, miro pelis viejas nuevas para mi. Así fue como me tope con la filmografía de Leonardo Favio.
Recuerdo en mis años de estudiante de cine, decir su nombre era símbolo de pose snob. La repetición mecánica de nombrarlo en los pasillos del Cievyc, me alejo por completo de la idea de conocer su obra.
Hoy, pensando con claridad, abrí infinitas ventanas posibles para expandir mi capacidad de comprender como el prejuicio se adecua a las necesidades del momento.
Deje mis prejuicios de lado para hablar del cine de Leonardo Favio, el cual me hizo olvidar la desolación que se manifiesta en un mundo atestado de reflexiones idiotas dentro de un sistema tan cruel.
En sus películas encontré mundos olvidados, vanidad varonil, mitos y militancia.
Desde la crueldad social en Crónica de un niño solo (1965) hasta el héroe caído en Gatica (1993) Favio rescata a los invisibles.
Favio reconstruye el costumbrismo argentino utilizando el plano general, plano medio corto y travelling, con el fin de lograr un vinculo empático entre el espectador y la historia.
El plano secuencia en Soñar Soñar (1976) recorriendo los espectáculos de varieté del circo, o el uso de la cámara en mano en la revuelta en Juan Moreira (1973) genera que seamos participes del desarrollo de los personajes.
El dependiente (1969), Este es el romance del Aniceto y la Francisca (1966), plantea relaciones amorosas inversas entre la cotidianidad del pueblo y la dudosa fantasía de un sincero afecto a medida que una voz en off nos marca el vacío existencial de los personajes.
En Nazareno Cruz y el lobo (1975), una oda a lo fantástico.
Así como en Gatica, el mono (1993) en donde la gloria y caída de un ídolo deportivo se ve envuelto en sus propios demonios, o en crónica de un niño solo (1965) en donde nos introduce de una manera cruda a la desprotección de las infancias, Favio nos lleva a mundos que están ahí en la superficie sin querer ser vistos.
La nouvelle vague, el neorrealismo italiano y el naturalismo argentino son el vértice para la construcción de su narrativa cinematográfica.
Este año en el cual la producción cinematográfica argentina se vio afectada por un gobierno burro y asquerosamente horrible, el cine nacional se ha convertido en mi lugar de resistencia.
Asi que gracias Favio y perdon por llegar tarde.
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